Al leer el código penal y los delitos mayores, parecen que encuadran más en la figura de un joven salvaje o gente inculta y mal vestida. Pero si se hiciera una estadística, nos llevaríamos la sorpresa de ver que la lista está liderada por gente bien vestida, incluso con buenas carreras. Las grandes barbaries las promueven gente bien posicionada y con estudios. Un pirado puede quitar un centenar de vidas, pero un líder las multiplica por mil.

Impedir las armas químicas está bien, pero ¿quién las inventó? ¿El cateto del pueblo? Seguro que no, ni las otras sofisticadas armas las inventó un analfabeto. ¿Y cómo unas personas con carrera pudieron hacer un horror tan grande? Por eso hoy analizamos el comportamiento humano. Y surge la primera pregunta ¿cómo es posible que una persona actúe así si ha pasado 20 años en colegios y universidades públicas o privadas? La respuesta es muy sencilla: “No ha sido educada”, tantos años no sirvieron para tener un comportamiento espontáneo correcto. Se aprendió durante 20 años un oficio, una forma de hacer o crear cosas, pero aquello que se llamó ‘universidad’ debió llamarse ‘academia de formación profesional’. La razón de esta afirmación es muy sencilla: educar es el arte de enseñar al estudiante el mecanismo para que contacte con su verdadera fuente de sabiduría.

“Conócete a ti mismo” es el arte supremo de educar, la principal labor del educador con el estudiante.

Sentada esta base, el estudiante tiene que practicar cada día el arte de trascender y después el educador va poniendo cada día las semillas de cada ciencia; así se crea un sabio. El arte del educador está en saber desplegar las semillas de la ciencia y hacer ver su desarrollo secuencial en la base principal de la educación: la conciencia pura. Una buena semilla en una base o tierra envenenada produce enfermedad, daños cerebrales y daños sociales. Una buena semilla en una tierra sana produce salud, bienestar social, riqueza y paz.

La conciencia como base del conocimiento

La conciencia pura es la base de toda existencia humana y es la base de todo cuanto existe, por eso los científicos védicos la asocian con el campo unificado de la ley natural. Pero permanecer inconsciente a esta experiencia hace que el estudiante o supuesto conocedor se convierta en el gran desconocido. El daño que hacen esas academias es grande porque abusan de información y datos que pueden llegar a crear un fuerte desequilibrio. El valor de la conciencia humana brilla por su ausencia. La enseñanza trilingüe, qué bonita es pero… ¿dónde está la enseñanza del origen de todo lenguaje?

La conciencia pura es la fuente de toda lengua, como de toda ciencia. Toda ciencia ha venido de los grandes momentos de inspiración humana. Inspiración es la experiencia del emerger del conocimiento a través de estados profundos de conciencia. Eso que llaman estados lúcidos del científico son los momentos donde la mente tiene más luz y emergen conocimientos como si de una fuente se tratase. La fuente de sabiduría está dentro del hombre y no fuera, por eso se dice “conócete”: ese es el pilar del conocedor. El conocimiento completo no está en los libros, está en la conciencia que es capaz de absorber con facilidad toda semilla de cualquier ciencia. Primero entrar dentro de uno mismo y luego leer. Para las ‘academias’ lo importante es leer, leer mucho, memorizar y ‘castañas pilongas’.

¿Qué es el comportamiento? Es la acción espontánea que surge de los estados de consciencia que se puedan experimentar. Es espontánea porque es una reacción a un estimulo exterior o a un impulso interior. Cuando la parte interna está muy envenenada o embrutecida, la acción es execrable. En una mente que comience a ser consciente de niveles profundos, la acción será cada vez espontáneamente más correcta, porque a más profundidad se experimenta mayor pureza. El estado mental es responsable del comportamiento.

El sistema judicial castiga al delincuente, pero calla ante las causas de todo crimen, ante una bochornosa forma de enseñanza. A quien hay que lapidar es al sistema de enseñanza, porque el comportamiento del hombre está relacionado con aquello que aprendió o no pudo aprender. 20 años son muchos como para desaprovecharlos y no saber dónde está la fuente de sabiduría y del comportamiento de acuerdo a ley natural.

Leerse la constitución y sabérsela de memoria no garantiza acciones correctas, leerse libros para ser mejores ciudadanos tampoco; ni la Biblia ni el Corán fueron capaces de impedir continuas matanzas religiosas. Ni los textos védicos pueden dar sabiduría a la mente que no esté abierta al campo de Veda: la conciencia pura. Los vedas no son libros; en el lenguaje sánscrito se llama veda a la fuente de sabiduría.

Veda es conocimiento puro establecido en la conciencia pura.

El comportamiento siempre es espontáneo, no se puede falsear por mucho tiempo. La inteligencia es la que dirige todo comportamiento y, para que la inteligencia sea realmente inteligente, la mente debe ser consciente de la conciencia pura. Las raíces humanas deben ser profundas para garantizar un comportamiento adecuado. Porque educar es abrir al estudiante al maravilloso mundo de sus raíces profundas.

La educación es la que cambiará el mundo, ahora habrá que cambiar esos sistemas obsoletos. Primero labra la tierra, cúrala y luego pon la semilla. Primero la conciencia pura y luego todas las semillas que queramos de una o muchas ciencias. A los niños que trascienden cada día y se vayan haciendo cada vez más sabios no les aturdirán ni les desequilibrarán las diferentes semillas del conocimiento, disfrutarán conociéndolas.

Recibid un cordial saludo y amistad.

José Antonio Cordero
Director de Agricultura Védica Maharishi y profesor de la Técnica Meditación Trascendental

“El cielo, el infierno y el mundo entero, está en nosotros” – Henri-Frédéric Amiel

“Los conceptos y principios fundamentales de la ciencia son invenciones libres del espíritu humano” – Albert Einstein

“Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena. la felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta” – Sócrates

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