Desde un punto de vista de una salud holística o salud integral nos reconocemos como un sistema integrado, más que uno como partes separadas, nos vemos como un ser completo con partes físicas, psíquicas/mentales, emocionales y espirituales. Por ello, hablamos de alimentos primarios y alimentos secundarios. Estos últimos, los entendemos como la comida física, el combustible, la materia externa que transformamos en energía en nuestro interior.

Los alimentos primarios son los primeros que nos nutren como seres y como humanos:

  • Las relaciones
  • El movimiento
  • La profesión/carrera/actividad
  • La espiritualidad

Cada uno es una herramienta para nosotros, para nuestro crecimiento, aprendizaje y evolución.

Los alimentos primarios nos alimentan en un nivel más profundo. Todos acabamos buscando un significado a nuestras vidas en el momento que abandonamos el modo automático de vivir que tan normal y lógico nos parece y que defendemos hasta límites que nos causan dolor.

Los alimentos primarios nos alimentan en un nivel más profundo.

La espiritualidad nada tiene que ver con una religión, puede abarcarlas todas o ninguna y responde a mirarse a uno mismo, al camino de descubrir quién eres, como una parte microscópica dentro del macrocosmos. De lo cósmico a lo más cotidiano. Comer comidas que crecen de forma natural, pasar tiempo al aire libre, dormir cuando es de noche y ajustar nuestra actividad a las horas del día y estaciones del año, igual que a la mayoría de los demás elementos en el vasto universo. Estar en armonía con la naturaleza es una práctica espiritual; para otros puede ser meditar, ir a servicios religioso, participar de voluntario en alguna comunidad, leer libros que te inspiran, caminar por el campo, yoga, etc. Todas las herramientas que te conduzcan hacia tu propio descubrimiento.

¿Por qué desde una nutrición integral, en mi programa de 6 meses, se atiende a los alimentos primarios? En las sesiones con los clientes, cuando se habla de introducir un nuevo alimento en su dieta, en ese instante se dan cuenta que era el momento de hablar de su familia, de su trabajo, de su hijo, de su futuro… Es decir, esa es su principal preocupación. Así de sencillo, en el programa se atiende a lo que a las personas les nutre en primera instancia. Cuando estas áreas de vida están en equilibrio, la comida es secundaria. Relaciones saludables, actividad física regular y moderada, oficio, actividad o carrera en la que sentirse realizado, una práctica espiritual que pueda calmar y atender a nuestro Ser y satisfacer el hambre de vida.

Tenemos hambre de jugar, de diversión, de tocar, de romances, de intimidad, de amor, de logros, de éxitos, de arte, de música, de ilusión, de aventuras, de liderar. Todos ellos son elementos esenciales para nutrirnos.

Las relaciones

Somos seres que necesitamos relacionarnos. No en vano han tenido y tienen tanto éxito los medios como la radio, la tv, internet, redes sociales, etc. Ellos atienden a nuestra necesidad de comunicación y relación, aunque la mayoría nos seguimos relacionando todavía como una parte separada del otro; yo separado de ti, no como parte de Ti. Nos encontramos en ese momento evolutivo como humanidad, cada vez tenderemos más a vernos como Uno.

Nos vemos a través de las relaciones, algo que probablemente habrás escuchado más como “me hace espejo”, “es mi espejo”: nos proyectamos en el exterior para poder conocernos. Podemos ver fuera lo que me cuesta o niego en mí. Por eso, está la relación con el otro o con la situación externa. El cómo te relacionas con cada persona y situación que cada instante presente te invita a vivir; si te permites verlo descubrirás siempre, a cada instante, algo de ti. Mirarte en el otro es una gran práctica de aprendizaje interno, de descubrimiento propio que por supuesto requiere de grandes dosis de honestidad con una misma, compasión y amor propio.

Esto aplica a todos los tipos de relaciones humanas, ya sean puntuales, momentáneas, espontáneas, “casuales”, desapercibidas, con conocidos y desconocidos, siendo más palpable para nuestro consciente a través de las más cercanas: laborales, amistades, familiares, mascotas.

El cómo te relacionas con cada persona y situación que cada instante presente te invita a vivir; si te permites verlo descubrirás siempre, a cada instante, algo de ti.

En el siguiente artículo os invito a profundizar más en una de estas relaciones, por ser una de las que más nos muestra: la persona con la que más estás, compartes, te acompañe en el momento de presente. En dicho texto me referiré a relación afectiva de hombres y mujeres, pero aplicaría a cualquier combinación de géneros. Espero que ese próximo post os invite a reflexionar, a lo mejor incluso a sacudiros, a replantearos, moveros hacia otra perspectiva, hacia otra forma de veros, de conoceros a través de la otra persona.

Os esperamos en Las relaciones como práctica espiritual.

Yolanda García

Health Coach por el IIN (Institute for Integrative Nutrition of NY)

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